¿Es Dios tu Deleite?
(Salmo 37:4).
Deléitate asimismo en Jehová,
Y él te concederá las peticiones de tu corazón.
POR QUÉ DELEITARTE.
I. PORQUE NUESTRO GOZO NO PUEDE DEPENDER DE LAS CIRCUNSTANCIAS
David no ignora la realidad del mal. En este salmo describe a los malvados que prosperan por un tiempo. Pero también afirma que su éxito es pasajero.
El creyente no vive mirando continuamente al impío, sino mirando al Señor.
Cuando el corazón depende de las circunstancias, la vida se vuelve inestable. Pero cuando aprendemos a deleitarnos en el Señor, nuestra alegría descansa en el carácter fiel de Dios.
El profeta Habacuc expresó esta misma verdad:
“Aunque la higuera no florezca…
con todo, yo me alegraré en el Señor.”
Habacuc 3:17–18
Cambiar significa dejar de buscar seguridad en lo temporal y comenzar a encontrar nuestro gozo en Dios.
II. PORQUE DIOS TRANSFORMA NUESTROS DESEOS
El texto no enseña que Dios cumple todos los caprichos humanos. El Salmo 37:4 declara que Él concede las peticiones del corazón de quien se deleita en Él.
Cuando Dios es nuestro deleite, nuestros deseos comienzan a ser moldeados por su voluntad.
El apóstol Pablo explica esta obra en el corazón del creyente:
“Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.”
Filipenses 2:13
¿Cómo cambia Dios los deseos del corazón?
La respuesta es clara en toda la Escritura, cuando el creyente se acerca a Dios, contempla su gloria y ama su Palabra, el Espíritu Santo transforma sus afectos.
Cambiar implica permitir que Dios reforme nuestros deseos para que queramos lo que glorifica a Cristo.
III. PORQUE EL SEÑOR ES NUESTRA MAYOR HERENCIA
Más adelante, en este mismo capítulo, David declara:
“Porque los benditos de él heredarán la tierra.”
Salmo 37:22
La promesa no es solo recibir bendiciones temporales. La verdadera herencia del creyente es Dios mismo.
Cuando aprendemos a deleitarnos en el Señor, descubrimos que nuestra mayor riqueza no está en lo que recibimos, sino en la comunión con Él.
El salmista lo expresó con estas palabras
“¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?
Y fuera de ti nada deseo en la tierra.”
Salmo 73:25
Cambiar significa pasar de buscar a Dios por lo que da, a buscarlo por quien Él es.